A lo largo de los últimos días hemos demostrado nuestro empeño en buscar una salida pacífica a la grave crisis en la que la intransigencia del régimen Ortega Murillo ha sumido al país. En su momento, aceptamos ir a un Diálogo Nacional a pesar que no habían condiciones, ni voluntad política del régimen, lo que se expresa en el tiempo perdido en discusiones estériles sin entrar a los temas torales del diálogo: Justicia y Democratización.

Desde el pasado mes de abril Nicaragua y los nicaragüenses cambiamos de manera irreversible. Hasta entonces se nos hizo creer que vivíamos en un país de paz, seguridad y progreso. Pero en una sola noche de violencia y represión desenfrenada surgió el país que nos estaban escondiendo y que habían acallado mediante la represión y el uso de la Policía Nacional y fuerzas parapoliciales.

Estas protestas surgieron y tiene como único objetivo construir un país de verdad, con paz, democracia, justicia. Sin mentiras, sin engaños, sin manipulación y sin represión. Como ha sido evidenciado en multitudinarias manifestaciones este es un deseo genuino de la inmensa mayoría del pueblo nicaragüense.

El intento del régimen de deslegitimar y criminalizar esta protesta, es una clara violación a los derechos de libertad de expresión, libre movilización y hacemos responsable al gobierno por cualquier acto de represión que tenga su origen en dichas amenazas. Se han amenazado, no solo a miembros de esta alianza, sino también a miembros de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

Este deseo de cambio y de construir un país democrático por la vía pacífica y mediante el diálogo, han tenido como respuesta de parte del régimen, la peor masacre en tiempos de paz, masacre que ha dejado más de 100 muertos, más de mil heridos, miles de detenidos, cienes de torturados y desaparecidos, censura a medios de comunicación y de otros actos de intimidación y acoso que resultaron en numerosas violaciones a los Derechos Humanos, constatadas en informes contundentes emitidos por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y por Amnistía Internacional (AI).

Seguimos creyendo que el Diálogo Nacional sigue siendo una vía para encontrar una salida pacífica a la crisis actual. No obstante, después de los últimos acontecimientos, solo será posible seguir dialogando si se cumplen las condiciones planteadas por la Conferencia Episcopal de Nicaragua y si se cuenta con garantes internacionales independientes.

Las movilizaciones multitudinarias en Managua y otras ciudades del país en el Día de las madres,son el reflejo del sentir de miles de nicaragüenses que claman por el restablecimiento de la justicia y la democracia y una muestra del espíritu que debemos mantener vivo para redoblar esfuerzos en todos los frentes. Primero, para desenmascarar la verdadera naturaleza de este régimen, y segundo, para reafirmar que somos nosotros, el pueblo de Nicaragua, los que tenemos
en nuestras manos la construcción de la Nicaragua que todos deseamos sin exclusión y con dignidad.

Desde esta Alianza, que une a estudiantes, campesinos, trabajadores y trabajadoras, sociedad civil, sector privado y Costa Caribe, hacemos un llamado a intensificar las diferentes formas de protesta pacífica:

  • Intensificar y organizar la lucha por la autonomía universitaria.
  • Reforzar y organizar los tranques y plantones, así como denunciar los tranques organizados por el régimen.
  • Reforzar centros de acopio de medicamentos, donaciones de sangre y alimentos.
  • Reforzar las distintas expresiones de solidaridad y apoyo que no dejan de sorprendernos.

Reconocemos como un paso muy positivo el pronunciamiento de los principales representantes del sector privado que se suman al reclamo de una salida rápida, justa y democrática del régimen Ortega Murillo.

Elevamos a las instancias internacionales nuestras demandas para que se activen todos los mecanismos legales para proteger y salvar a Nicaragua del gobierno represor que tenemos. Aceptamos con beneplácito la resolución común del Parlamento Europeo que condena los actos de represión, así como la comunicación de Congreso de Diputados de Costa Rica, entre otras muestras de solidaridad.

Exigimos al régimen que permita la presencia en Nicaragua del Alto comisionado de Naciones Unidas para la Relatoría de los Derechos Humanos y el cumplimiento de la recomendación 15 de las Observaciones preliminares de la visita de trabajo de la CIDH a Nicaragua que textualmente dice: “Comprometerse a un mecanismo de seguimiento junto a la CIDH para verificar la implementación de las recomendaciones emitidas en el marco de la presente visita, y del informe de la misma. Programar junto a la CIDH un calendario concreto de nuevas visitas”.

Demandamos al Presidente Ortega el cese inmediato del actuar de las fuerzas parapoliciales, organizadas por el régimen, para detener la violencia que todos los días tiñe de sangre a Nicaragua.

No estamos para discursos, ni para palabras bonitas, exigimos acciones concretas que demuestren que quieren una salida pacífica a la crisis, así como el respeto a la vida y el cese a la represión.

Coalición Universitaria y de Sociedad Civil
AmCham
Funides
Faganic
Costa Caribe
Consejo Nacional en Defensa de Nuestra Tierra, Lago y
Soberanía – Movimiento Campesino
COSEP
Upanic
Sociedad Civil

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